Una Varada muy
peligrosa del Pesquero Capitán Jorge en
la entrada de la Ría
de Vigo.-

Existen muchas clases de varadas,
pero afirmo que; sin ninguna duda que el noventa por ciento de los marinos al
mando de un buque, mas le valiera estar muerto en esos momentos, y no pasar por
esa horrible y quizás trágica desgracia que lo hunde en el estrepitoso fracaso.Cuando un barco
queda atrapado en el fondo, por causas que se ignoran le produce al marino una
sensación de fracaso total en su vida profesional.

¿Porque hemos llegado a esto? Se convence plenamente que no
es cosa suya, que toda la tripulación es culpable menos el. El timonel por no
llevar bien el rumbo indicado.Que la carta náutica no estaba correcta, o la
sonda no coincidía con la realidad. Contemplamos despacio nuestra real desventura, hasta que el tiempo que todo lo
cura, esa medicina maravillosa, la barrerá para siempre, y nuestro espíritu se
ira poco a poco animando, y así ver las cosas de otro color.

En mi recuerdo queda el relato de una mujer que vivió
intensamente y con gran angustia y terror una varada muy peligrosa .Se salvó
gracias a la providencia divina.

Lo cuento como me lo relató la protagonista.

Esta señora llamada Florentina, viene a bordo con su marido al mando del buque pesquero “capitán Jorge” del cual es patrón.

Se llamaba José,
natural de Huelva, un hombre joven .aficionado a las bebidas alcohólicas sea
cual fuera, todo menos el agua del tanque, que decía que la usaba para lavarse.

Amanece, si a estro se le llama amanecer.Es una mañana fría
y cubierta de un gris espeso ,color de humo.Era como una cortina de humo
espeso.No pude dormir desde que pasamos unas islas.Silbato va y silbato viene.
Yo estaba muerta de miedo, parecía una película de terror.Los bramidos de las
sirenas de vapor y de motores van aullando en derredor nuestra.No podía estar
quieta un minuto.No se como los hombres de la mar pueden aguantar esto.Uno pasa
muy cerca nuestra, dejando unos golpetazos
desilbato tan fuerte que casi me caigo del sillón.-

¡El marido, al mando del buque, estaba muy alterado!- y como siempre la botella de licor, ¡la que
sea, según la hora del día. a su lado ¡.-¡le decía ¡.No te preocupes que siempre esto no es como
tu lo ves ahora, hoy cuadra asi dentro de un rato aclarara y nos metemos para dentro!
Ya veras.

Lleva la estima desde que paso las islas Berlingas. Y llego entonces la
niebla.No llevaba.

Ni corredera, ni radar,
nada más que el compás y la sonda electrica.La velocidad la iba calculando a
Ojo de buenos cuberos sin tener en cuenta las corrientes existentes en esos
parajes.

A partir de las
Berlingas.Toma distancia en la carta náutica de la zona .una punta del compás
en Berlinga y la otra encima de la línea de rumbo que llevaba puesta en la
carta, le da EW con cabo Silleiro. El estaba en posesión de la verdad, le pone
una velocidad de diez nudos hora.La sonda eléctrica le marca 40 brazas de
profundidad. No se le ocurre sintonizar cabo Silleiro que tiene un gonio que lanza su posición ininterrumpidamente las
24 horas del día, Ni tampoco la sirena de niebla del cabo Silleiro, que emite
una bocina muy potente.

El patrón, en un
alarde de seguridad absoluta, pone rumbo derecho a tierra Este de aguja, con
toda maquina en marcha! Ya estamos dentro, dice triunfante ¡.ignorando los
bajos y las rocas, y lo que puede suceder de un momento a otro.

El marinero de guardia que esta al timón,
lleva mucho miedo.Le dice, Patrón la niebla esta cada vez mas espesa, parece chocolate,
ay que miedo tengo, debíamos de parar la maquina.-

No tengas miedo que ya estamos fuera de los
bajos de Silleiro.Tramquilo vamos bien.- Salio fuera del puente y se asió de la
barandilla en la que se apoyaba ,e hizo ademanes de demostrar su valor en todo
momento.,Mientras lanzaba gritos con su
voz romqueña de los años de mar ,de vinos y gloria. ¡Lanzaba alaridos de gozo! Para
demostrar su valor y seguridad en la ruta que llevaba.

De repente.-Recibió como un manotazo que le diera una fiera por detrás
que lo llevo casi fuera del puente.No le salían palabras estaba mudo de panico.Veia las rompientes de
las olas a los costados, pero
milagrosamente su popa no le entraba agua.

¡Que pasa maldito sea grito Que pasa,- y mirando al timonel que estaba
libido y agarrado al timón, le grito. Que as hecho desgraciado.dijo en el ataque
de locura y turbación que sentía. Los dos muy tiesos miraban la superficie de
la mar y la arena de la playa. La maquina continuaba su loca marcha, porque no
atinaron a poner el telégrafo ni en para ni dar marcha atrás, haber si en algún
movimiento salían de popa.

¿Que había sucedido? La maquina continuaba jadeando. ¿Se había parado
la tierra? Pensó Pepe, no atinaba a pensar que estaba ocurriendo tan seguro
estaba de su entrada en la ría. Las rocas por todos lados mugían con esos
rugidos que parece que es la final del mundo, menos por el lado que habían
entrado limpiamente y había varado en la playa.Se veían algunas personas que Vivian
próximas a la playa y habían oídos el rugir de los motores del barco.Podian
saltar a tierras hubiera hecho falta.

El resto de los tripulantes que
estaban acostados cayeron del catre al detener el barco su caminar.EL cocinero
que estaba en la cocina también amedrentado, se quemo con el pote de café que
estaba tomando! Coño hemos chocados con algo muy gordo ¡exclamo alterado!

Las lenguas se disparan en seguida, atronadoras de insultos a los
mandos del barco, en este caso al patrón responsable de este desaguisado.

Para la maquina le dice muy triste al timonel con un hilo de voz.-

ESTABAN VARADO AL SUR DE CABO SILLEIRO. El error en la estima fue grande
la temeridad e ignorancia fue mayúscula. El hombre le echaba la culpa a todo,
menos a el. ESO SUELE PASAR SIEMPRE, TODOS TIENEN LA CULPA MENOS EL.

Afortunadamente. Aparece un
remolcador Holandés .Seguramente escucharía
a mi marido pedir auxilio por la radio.nos tiro con un canon lanzacabos una
estacha, y con un tirón fuerte nos saco para fuera, sanos y salvos.

|Que
miedo pase.|